Las chicas corrían sin apenas aire que
les llegase a los pulmones. El aire era gélido en el bosque, allí
donde las chicas huían para evitar su muerte. No tenían miedo de
perderse si no de lo que las perseguía, sus vidas corrían peligro
pero eso no era lo más importantes, es más el plan era ese.
La seguridad de su familia no estaba
asegurada con ellas a su lado, necesitaban alejarse y por mucho que
doliese era lo correcto. De fondo a parte de sus respiraciones lo
único que se escuchaban eran las ramas y hojas que crujían bajo sus
pies y los de sus guardianes : Olaf, Kirara y Thunderay.
Bañados por la luz de la luna, por fin
los incesantes pasos entre las ramas caídas, raíces y hojas del
bosque cesaron aunque las respiraciones entrecortadas continuaron.
-Hey...¡Parad! No puedo más, creo que
me da algo malo.
-Buena...idea....
-¿Creéis...que han dejado...de
seguirnos? No quiero...seguir corriendo.
-Me da que sí... creo que incluso
Slenderman nos habría perdido la pista corriendo de esta manera...
-No creas.-Ríe Evelynne.
-Kirara ve a dar una vuelta y asegúrate
de que no estan cerca anda
-Acompáñala Olaf.
-Estamos jodidas, en medio de un bosque
en la nada, sin nada ¿Que hacemos ahora?-Dice mientras Olaf, Kirara
y Thunderay empiezan el rastreo
-No tenemos comida. La nariz de Olaf no
cuenta.-Dice Evelynne señalando a su guardián mientras este se
aleja.
-Buscar refugio. Es decir... podemos
buscar una cueva, ¿no?
-¿En serio? ¿Una cueva?-Pregunta
incrédula la chica con mechas rojizas.
-Nunca se sabe lo que puede
encontrarse...En fin, en los juegos de miedo suele haber un sitio
donde
esconderse, y como hay muchas rocas por
allá... Igual es una oportunidad.-Dice Angy con una sonrisa
inocente.
-No estamos en un juego-Dice Lucía
empezando a perder la paciencia.
-Si esto fuera un juego de miedo ya
estaríamos muertas.-Responde Evelynne y luego suspira.-Deja de
pensar en controles y comienza a entender que esto es más serio. No
tenemos mapa, estamos absolutamente perdidas en un bosque alejado de
la mano de Dios.
-Dios por fin alguien con
lógica.-Contesta Lucía.
Angy abre la boca varias veces tratando
de pensar en una buena contestación, para abandonar instantes
después y mirar a las estrellas como si ellas le fueran a decir una
solución.
Sus amigas imitan su gesto sentadose en
el suelo a la espera de que sus guardianes vuelvan.
-Lo siento por ser así pero...
acabamos de irnos y estoy tan asustada, que pienso que con bromas
todo pasará...-Se excusa Angy.
-Y yo siento por ser tan capulla, suelo
reaccionar así-Contesta con una débil sonrisa.
Angy se limita a responderle con otra
triste sonrisa, y posa sus ojos de nuevo en el firmamento.
-Tenemos que encontrar una carretera,
tiene que haber algo por aquí, si no vamos a volvernos loca.-Dice
Lucía perdiendo la paciencia a cada segundo.
De repente los guardianes vuelve
totalmente tranquilos cosa que significa que han conseguido salirse
con la suya, esta vez, es Evelynne la que se levanta dispuesta a
llevar a cabo la idea de Lucía y salir en busca de algo que las
pueda llevar a un pueblo.
-¿Quién va? -exclama Angy, tratando
de mirar a todos lados al mismo tiempo por si se tratara de una
trampa.
-¡Oh venga ya! ¿Ahora jugamos al
escondite o qué?
-¿De que cojones hablas?-Protesta un
chico detrás de un arbusto.
Angy suelta un gritito ahogado, como si
hubieran aplastado un ratón, típico de cuando se asusta.
Las chicas se tensan, el chico parecía
inofensivo pero aún así no podían fiarse se tensaron más aún
cuando otros dos aparecieron detrás del primero
y....espera....¿Donde están sus camisetas?
-Son violadores, ¡corred!-grita Angy
tratando de salir corriendo pero Evelynne le da la vuelta girándola
para volverla al mismo sitio.
Evelynne y Lucía la miran como si no
se creyeran lo acababan de escuchar, ahora incapaces de mirar a los
chicos por el ridículo que acababan de hacer.
Los chicos las miraban indecisos, sin
saber si sentirse insultados o simplemente ignorar a la chica que
parecía histérica y centrarse en la razón por la cual estaban en
mitad del bosque a las tantas de la noche.
-¿Tenías que cagarla de esa
forma?-Dice Evelynne a su amiga en un susurro.
-Eres idiota-Le susurra Lucía a su
otro oído.
-Buaaaah, pero es qué no es normal que
aparezcan tres tíos así de rápido. -dice en tono triste con voz de
niña pequeña.
-¡Mira quien fue ha hablar!-Grita el
pelirrojo contraatacando
-A ver tranquilicémonos.-Interviene
otro de los chicos-Soy Cristianno y estos son Lucas y Castiel.
-¿Que hacemos?-Susurra Evelynne a
Lucía ignorando a Angy antes de que suelte otra idiotez.
-No se si podemos fiarnos de
ellos-Contesta su amiga.
-¿Hola?-Grita Lucas.-Estamos aquí,
chicas por si no os habéis dado cuenta
-Claro que te veo idiota-Contesta Lucía
frustrada.
-Ah si... Hola...
Esta vez es Angy la que le da un codazo
a Lucía por su malos genios intentando calmarla.
-¿Sabéis si hay algún pueblo o algo
cerca?-Pregunta Angy aparentemente calmada.
-Nos hemos perdido-Añade Evelynne
rápidamente.
Las chicas estaban llenas de arañazos
y algunas machas de sangre debido a la carrera de antes, además de
su aspecto asustado y alerta, las chicas estaban en su peor aspecto
delante de los chicos más guapos del mundo.
-Sí, es solo que... Es algo
urgente...-Dice Evelynne nerviosa y ajustándose los guantes que
ocultan su magia.
Lucía imita el gesto de su amiga, ya
que no quiere quemar a nadie ni a nada.
Las tres chicas miran hacia sus
espaldas, asegurándose de que sus guardianes no corren peligro,
suspiran aliviadas cuando ven un el dedo pulgar de Olaf alzarse,
vuelven a encarar a los chicos.
Los chicos se miran entre ellos un
momento algo confusos y desconfiados cuando al fin Lucas decide
adelantarse y responder a las nerviosas chicas
-Si seguís unos cuantos minutos más
caminando todo recto llegaréis sin problemas.
Todo parecía fácil, según las
indicaciones de aquel tal Lucas, pero el dilema era como sacar a un
muñeco de nieve viviente una gata con fuego en la cola y un tigre
blanco sin levantar las sospechas de aquellos extraños.
-Bueno pues gracias-Agradece Lucía
esperando a que los chicos se fueran.
Las chicas se miran entre si, al ver
que los chicos no se movían, intentando hallar una solución, si
estos chicos las pillaban seria su fin, todos aquellos años
ocultando su secreto a sus padres para que ahora unos niñatos lo
fastidien. Lucía con un leve movimiento de su mano hizo que algunas
ramas cayesen a sus espaldas llamando su atención, en esos minutos
de confusión los guardianes corrieron obedeciendo las indicaciones
de Lucía y las chicas fueron tras ellos solo que algo menos rápido
para no levantar sospechas.
Y como lo dijo Lucas, después de unos
diez minutos aproximadamente divisaron un pueblo pero les gustó más
la casita de aspecto rural que había a las afueras de este, por
fuera parecía algo vieja y desgastada pero con esfuerzo y trabajo se
podría arreglar, solo faltaba ver el interior, si es que tenían
suerte y estaba deshabitada.
-Por fin algo de suerte-Suspira Lucía
aliviada.
-¿No crees que no ha sido suerte
encontrarnos con esos chicos?-Cuestiona Evelynne emocionada.
-¡Nos podrían a ver
pillado!-Contraataca Lucía.
-Da igual-Responde Angy.-Estaban muy
buenos.
-Creo que correr mucho tiempo te
afecta.-Declara Evelynne.
-¡Déjame! He visto como mirabas al
pelirrojo.-Responde canturreando.
-Yo no estaba mirando a nadie, idiota.
Díselo a ella que no le quitaba la vista a Lucas.
-A mí no me metas.-Grita Lucía.
Las chicas se siguieron peleando
durante un rato.
-¿Vais a entrar?-Pregunta Olaf
aburrido y sentado en el suelo.
-Juro por Dios, que si sigues hablando
así de repente apareciendo de la nada vas a arder como una
salchicha.-Amenaza Lucía asustada mientras Angy se ríe.
-No se te ocurra amenazar a mi muñeco
otra vez.
-Vamos Evelynne era una broma.-Dice
sacandole la lengua, a Lucía le encantaba sacar de quicio a su
amiga.
Tras un duelo absurdo de miradas
asesinas entre las tres chicas, Angy se entrometió sin tener nada
que ver...
Deciden entrar en la casa, esta algo
estropeado, algunos muebles habrá que cambiarlos pero la casa
parecía habitable, además estaba separada del pueblo lo que les
daba la ventaja de poder controlar sus habilidades sin que nadie las
pillase.
-¿Se supone que vamos a vivir
aquí?-Pregunta Angy pasando el dedo sobre una mesa y arrastrando
polvo.
-No nos queda otra.-Contesta Lucía
encogiéndose de hombros
-No esta tan mal.-Intenta animarlas
Evelynne.-Animaros lo primero será limpiar.
-No se te ocurra a llamar a ardillas
como Blanca nieves, Angy.-Alega Lucía con una sonrisa burlona.
-Ja ja que gracia ¿no?-Contesta la
otra algo molesta
-Yo puedo quemar lo que no nos haga
falta, así no tendremos que cargar con ello al vertedero.-Propone
Lucía
-Olaf me puede ayudar con los
cuartos.-Dice Evelynne.
La chicas empiezan a limpiar, Angy
llama a algunos de sus amigos y comienzan a barrer, limpiar los
muebles incluso algunos de ellos le llevan los muebles más
estropeados a Lucía al jardín para que ella los vaya quemando junto
con Kirara, mientras en el piso de arriba Evelynne y Olaf se encargan
de airear los dormitorios y comprobar si están en buen estado,
estuvieron casi toda la madrugada limpiando y hubieran seguido si las
sirenas de la policía no las hubiese interrumpido.
-¿Es la policía? ¿Qué hacen
aquí?-Pregunta Angy.
-Es imposible que nos hayan pillado, no
hemos hecho nada.-Suspira Lucía.
-¿Estás segura de que no hemos
hecho...nada?-Dice Evelynne mirando a la chica.
-¿Me estás acusando de algo?-Pregunta
la otra enfadada-¡¡Mierda!!, estaba quemando muebles en el jardín.
-¿¡Qué has hecho qué!?-Gritan las
otras dos histéricas
-Pensé que nadie se iba a dar
cuenta.-Contesta encogiéndose de hombros
-¡¿Como no se iban a dar cuenta?!
Estamos en medio del bosque y que una columna de humo aparezca es de
lo mas normal...-Añade Angy con sarcasmo.
-Mierda, mierda... Olaf, Kirara,
Thunderay. Seguidme no podemos dejar que os vean, encargaros de ellos
ahora vuelvo.-Dice Evelynne tomando a Kirara en brazos y subiendo las
escaleras hacia el segundo piso, seguida de los otros dos guardianes.
-A ver Angy tranquilidad, si no sabes
que decir dejame hablar a mí ¿de acuerdo?-Pregunta Lucía nerviosa
mientras Angy asiente frenética.
No les dio tiempo reaccionar uno de los
policías tiro la puerta abajo de una patada, cosa que hizo que Lucía
enfureciese ¿por qué no podían abrir como personas normales?
-Whoa Whoa agentes, relájense.-Pide
Lucía poniéndose delante de ellos
Evelynne cierra la puerta dejando a los
guardianes a cargo de Olaf, cuando un estruendo en el piso de abajo
llama su atención.
-¿Qué ha pasado?-Dice bajando las
escaleras de dos en dos.
-Nada que no podamos arreglar.-Responde
Angy intentando aparentar tranquilidad.
-Espero que esto lo pague el
seguro.-Murmulla Lucía comenzando a mentir a los policías.
-Se puede saber que hacéis
aquí?-Pregunta el comisario, que parecía estar al cargo.
Era gordo y bajito y aunque su cara
parecía pertenecer a una de las personas más amables del mundo su
voz decía todo lo contrario, por muy buenas mentirosas que fuesen
las chicas no saldrían de esta fácilmente.
-No, esa no es la cuestión. La
pregunta es, ¿de dónde han salido ustedes y por qué tiran una
puerta abajo sin saber si alguien habita esta casa? Podía haber
habido algún herido, ¿que clase de policías son ustedes?-Pregunta
Evelynne siguiéndole la corriente a su amiga.
El comisario arquea una ceja claramente
ofendido por los comentarios o criticas de aquella chica, aún así
Evelynne tenía razón y si la policía decidía ponerse en plan
chulo las chicas podían hacerlo, mucho mejor que ellos ellas jugaban
a este juego toda su vida.
Tras el comisario se alza una sombra,
alta y delgada; comparada con la del comisario, esbelta.
Un muchacho, joven cercano a la edad de
las protagonistas, de cabello castaño brillante y ojos verdes se
abre paso entre los hombres.
-Lo siento señoritas, estoy seguro de
que no era su intención molestarlas. Están bien, ¿cierto?
-Por los pelos.-Contesta Lucía
inspeccionando al nuevo desconocido.
-Lo que mi amiga quiere decir es que,
estamos bien.-Dice Evelynne pisando a Lucía.
Lucía poniendo los ojos en blanco,
decide dejarle la situación a Evelynne pero no deja de estar en
guardia, no le caen bien estas personas, aunque ella siempre era así
de desconfiada.
Por el contrario a Evelynne el joven le
resultaba agradable, lejos del mal comportamiento de su jefe; él, al
menos, tuvo la amabilidad de preguntar como se encontraban. Aunque
ella suele confiar en las personas más rápido que su amiga.
Angy por otra parte, estaba en medio de
las dos, ella era el punto intermedio y sin ella sospechaba que las
dos chicas ya se hubiesen matado entre ellas ya que eran dos polos
opuestos, nunca mejor dicho. A ella el muchacho le resultaba amable
pero eso no era razón para confiar en él.
El caso era que si salían de esta
después llegaría la pelea del siglo decidiendo si debían confiar
en él o no, y eso la desanimaba mucho.
-Soy Hans, no se preocupe. El seguro se
encargará de la puerta, y si no me encargare yo de arreglársela o
pagarla.-Dice el joven sonriendo.
-Es usted muy amable señor...-Le mira
Angy.
-No son de aquí ¿verdad?-Pregunta al
fin el comisario cortante mandando por el retrete toda la amabilidad
de aquel chico
-La verdad es que no.-Responde
Lucía-Somos.....estudiantes de intercambio.
Las otras dos chicas la miran con los
ojos abiertos como platos, ahora tocaba improvisar sobre aquella
mentira, al menos, lo habían intentado.
-No os creo, es muy extraño...-Alega
el comisario sacándola las esposas.-Acompañadnos a comisaría.
-Lo siento jefe, pero yo si las
creo.-Hans se interpuso en medio de las chicas.-Es su primera vez
aquí y han cometido un error. No hay porque recurrir a esas medidas.
-Pero... Volvamos chicos, luego hablaré
contigo Hans.
La policía salió de su casa, pero la
última mirada del comisario les dejó un mensaje claro a las chicas:
Siempre iba a mantener un ojo en ellas
y no les iba a pesar ni una más.
Por otro lado el joven se quedo allí
con ellas sin saber que decir.
-Parece que te hemos causado un
problema.-Dice Evelynne.
-No se preocupe.-Se ríe Hans.-En una
hora se le olvidará, la edad...
-Deja de hablarnos de usted por favor,
somos de tu edad-Añade Lucia siendo algo más amable
-Si, me haces sentir como una
abuela.-Ríe Angy
-Lo siento, culpa de la escuela de
policías.-Dice llevándose la mano a la cabeza.
De repente se escucho un gran estruendo
arriba y las chicas supieron lo que estaba pasando al instante, a los
guardianes se le estaba acabando la paciencia y posiblemente estaban
intentando matarse los unos a los otros, al fin y al cabo eran como
sus dueñas, se llevaban algo mal pero se querían.
El chico miró a las escaleras
preocupado mientras que el único pensamiento de las chicas era
sacarlo de allí tan rápido como fuese posible.
-No es nada.-Ríe Evelynne.-Se habrá
caído algo. ¿Te importa que te acompañe?-Dice Evelynne ganando
tiempo, Hans asiente y cuando estan apunto de salir señala con la
mirada hacía arriba y sus amigas salen corriendo hacia el piso de
arriba.
Vaya... un buen comienzo :). Me ha gustado mucho esta nueva entrada.
ResponderEliminar¡Nos vemos!
¡Hola! Soy Lourdes. Gracias por visitar mi blog, ya sigo tu historia. Muy interesante. Un beso grande.
ResponderEliminarGraciiias!! Me alegro mucho de que os haya gustado!!
ResponderEliminarHola chicas! tiene un buen comienzo! =)
ResponderEliminarun besoo
ola, gracias por haberte pasado por mi blog,
ResponderEliminarun buen comienzo sin duda :) , seguiré leyendo!! bss