sábado, 18 de enero de 2014

Capitulo 1 Parte 2

 Evelynne POV

Acompaño a Hans al exterior de la casa, dejando atrás el barullo que se estaba formando en la casa. Lanzo una mirada fulminante a la casa, yo como una tonta distrayendo a Hans para que deje de sospechar y van ellas y sacuden tanto la casa que podrían tirarla. Espero que les vaya bien, Olaf es inofensivo pero... Si se encuentra con Kirara y no estoy allí, se derretiría. Y no le podría recuperar, ni siquiera se como le hice la primera vez.

-Estás bien, em...-Dice Hans posando su mano en mi hombro.
-Evelynne, y si todo va bien.-Sonrío.
-Si tú lo dices...
-Gracias.
-¿Por qué? ¿Por lo de antes? Es mi deber proteger a los que estan en problemas.
-Si no hubieses aparecido, no sé lo que hubiera pasado.

Realmente no lo sé, la cosa se habría calentado y nunca mejor dicho, Lucía habría quemado vivos a los policías, además de la casa y todo lo que contiene. Si se enfada incluso yo le tengo miedo. Sobretodo a sus poderes, ella es de fuego y yo de hielo, totalmente incompatibles.
Hans toma mi mano sin que me de cuenta, le miro. Esta inspeccionando mi guante.

-¿Tienes frío? ¿Quieres mi chaqueta?
-¡No! No te preocupes, es solo... el polvo soy muy meticulosa con la limpieza.-Digo en una risita.
-Que interesante...

Parece que no esta muy convencido... Pero... Casi me descubre, si me hubiera quitado el guante todo se habría ido a la porra, tendríamos que huir otra vez y Hans... Se quedaría helado...
No quiero hacerle daño, ni a él ni a nadie. No otra vez.
Acompaño a Hans hasta una moto, bastante grande y con el escudo de la policía. Siento un escalofrío en la espalda, y no suelo sentir el frío. Pero... era como si alguien o algo nos observara. Distingo unos ojos amarillos entre los árboles, no pueden habernos encontrado tan rápido.
Hans sube a la moto y se coloca el casco.

-¿Puedo decir una locura?-Dice mirándome.
-¿Una locura? ¡Me encantan las locuras!
-Yo... Volveré.

Arranca la moto y se aleja, vuelvo a casa. No quiero quedarme sola en la oscuridad sin saber lo que hay a mi espalda.

 Lucia Y Angy POV
Justo como habían adivinado, escaleras arriba, concretamente en la primera habitación en la derecha se estaba llevando a cabo la tercera guerra mundial entre un tigre, un gato, un muñeco de nieve, lo sabemos, suena ridículo pero es más peligroso de lo que creéis.
La habitación estaba dividida en dos partes, en una nevaba y la otra ardía como si del mismísimo infierno se tratase, por otro lado Thunderay se entretenía arañando las cortinas o intentando coger los copos de nieve que mágicamente salían del techo de la habitación.

-¿Se puede saber que es lo que pasa aquí?-Pregunta Angy mirando a todos lados.
-Kirara me quemó.-Confiesa Olaf.
-De eso nada, Kirara nunca hace daño a nadie.-Niega Lucía seria.-Kirara ven aquí.

La pequeña gatita de fuego obedeció la orden y se acerco a las chicas, Lucía la atrapó entre sus brazos y empezó a inspeccionarla hasta que encontró un pequeño arañón en el lomo, ahora todos los ojos estaba puesto en Thunderay.

-Espera, espera-Dice Angy intentando calmar a Lucía.-Esto tiene una explicación
-Me encantaría oírla.-Agradece Lucía.
-A Thunderay le gusta jugar con todas las cosas que brilla y se mueven por si no te has fijado.-Comienza a explicar.
-¿Y?-Pregunta Lucía poniendo los brazos en jarra.
-Pues que la cola de tu gata encaja perfectamente en esa descripción, Thunderay intentaría darle a la pequeña llamita consiguiendo arañar a Kirara y Kirara en modo defensa atacaría a Olaf.
-Lógico.-Murmulla poniendo a Kirara en el suelo.-Ve a por agua Angy corre necesitamos apagar este fuego antes de que toda la casa salga ardiendo, Olaf deja de nevar, que cuando se derrita toda la nieve vamos a inundar la casa hombre, y tu Thunderay deja de arañar las cosas.

Los tres guardianes salieron de la habitación algo más tranquilos y en paz, ya que al final todo no había sido más que un tonto malentendido, en seguida Angy empezó a verter cubos de agua sobre las llamas mientras que Lucía con su fuego derretía la nieve en la otra parte.
Cuando terminaron mientras que Lucía barría las cenizas, Angy pasaba la fregona para quitar el agua que no tardaría en mojarlo todo, después de unos minutos Evelynne apareció en su ayuda, más sonriente de lo normal.

-¿Que ha pasado ahí afuera?.-Pregunta Angy sonriendo tontamente.
-Nada de lo que se cruza por esa cabeza.-Responde Evelynne.
-Parece buen chico...-Murmulla Lucía sorprendiendo a las otras dos.-¿Qué? He dicho que parece buen chico no que podamos confiar en el.
-Es extraño oírte decir eso... Pero me alegra que te lo parezca, es agradable.
-Sabía que algo había pasado...-Ríe Angy.
-¡Que no ha pasado nada!
-Bueno ¿sabéis que me habéis llamado paranoica delante de la poli?
-No se me ocurría otra cosa.-Contesta Angy intentando aguantar la risa.
-Voy a vengarme por ello.-Ataca Lucía sonriendo, porque le hacía gracia la cara de sus amigas.
-Pobres polis, se quedaron con una cara.-Ríe Angy.
-¡¡Ahora seré la paranoica!!-Grita Lucía riéndose.
-Bueno, aparte de eso, ¿alguien se ha dado cuenta de que mañana tenemos insti y no tenemos más ropa?-Pregunta Evelynne.
-Mierda-Murmulla Lucía.
-¿Qué hacemos?-Pregunta Angy.
-Whoa tengo una idea pero no os va a gustar.-Contesta Lucía sonriendo.
-Prueba.-Anima Evelynne.
-Podemos atracar una tienda.-Contesta.
-¿¡Qué!? ¿¡No podemos entrar en una tienda y pegar tiros después de tener a la poli en casa!-Grita Angy.
-Nadie a dicho nada de pegar tiros.-Contesta Evelynne siguiéndole el juego a Lucia.
-Realmente estas paranoica.-Dice Angy.
-Mira, tu, Angy vas a llamar a una plaga de ratones o cucarachas lo que te de la gana y les vas a decir que entren en la tienda, mientras que Evelynne va a congelar las cámaras y yo me encargaré de la alarma, voy a freír ese sistema de seguridad-Explica emocionada.
-¡No esta mal!-Exclama Evelynne emocionada.
-Bueno si nadie sale herido y no acabamos en una celda....-Acepta finalmente Angy.
-¡¿Cuándo empezamos?!-Dice emocionada Evelynne.
-Ahora...-Alega Lucía con un tono sombrío.

Promoción xD

Heeeeey!!! xD soy una de las escritoras de esta historia...escritoria suena demasiado serio xD, bueno a lo que iba..He creado un blog con una de mis historias por mi cuenta y con el permiso de mis compañeras me estoy haciendo publicidad a mi misma xD. Me gustaría que os pasaseís y le hechaseís un vistazo si no os importa...Bueno gracias!!!

http://dontlookatthem.blogspot.com.es/
P.D= Hoy mismo colgaremos la segunda parte así que espero que os guste!!!

sábado, 11 de enero de 2014

Capitulo 1 : Parte 1

Las chicas corrían sin apenas aire que les llegase a los pulmones. El aire era gélido en el bosque, allí donde las chicas huían para evitar su muerte. No tenían miedo de perderse si no de lo que las perseguía, sus vidas corrían peligro pero eso no era lo más importantes, es más el plan era ese.
La seguridad de su familia no estaba asegurada con ellas a su lado, necesitaban alejarse y por mucho que doliese era lo correcto. De fondo a parte de sus respiraciones lo único que se escuchaban eran las ramas y hojas que crujían bajo sus pies y los de sus guardianes : Olaf, Kirara y Thunderay.
Bañados por la luz de la luna, por fin los incesantes pasos entre las ramas caídas, raíces y hojas del bosque cesaron aunque las respiraciones entrecortadas continuaron.

-Hey...¡Parad! No puedo más, creo que me da algo malo.
-Buena...idea....
-¿Creéis...que han dejado...de seguirnos? No quiero...seguir corriendo.
-Me da que sí... creo que incluso Slenderman nos habría perdido la pista corriendo de esta manera...
-No creas.-Ríe Evelynne.
-Kirara ve a dar una vuelta y asegúrate de que no estan cerca anda
-Acompáñala Olaf.
-Estamos jodidas, en medio de un bosque en la nada, sin nada ¿Que hacemos ahora?-Dice mientras Olaf, Kirara y Thunderay empiezan el rastreo
-No tenemos comida. La nariz de Olaf no cuenta.-Dice Evelynne señalando a su guardián mientras este se aleja.
-Buscar refugio. Es decir... podemos buscar una cueva, ¿no?
-¿En serio? ¿Una cueva?-Pregunta incrédula la chica con mechas rojizas.
-Nunca se sabe lo que puede encontrarse...En fin, en los juegos de miedo suele haber un sitio donde
esconderse, y como hay muchas rocas por allá... Igual es una oportunidad.-Dice Angy con una sonrisa inocente.
-No estamos en un juego-Dice Lucía empezando a perder la paciencia.
-Si esto fuera un juego de miedo ya estaríamos muertas.-Responde Evelynne y luego suspira.-Deja de pensar en controles y comienza a entender que esto es más serio. No tenemos mapa, estamos absolutamente perdidas en un bosque alejado de la mano de Dios.
-Dios por fin alguien con lógica.-Contesta Lucía.

Angy abre la boca varias veces tratando de pensar en una buena contestación, para abandonar instantes después y mirar a las estrellas como si ellas le fueran a decir una solución.
Sus amigas imitan su gesto sentadose en el suelo a la espera de que sus guardianes vuelvan.

-Lo siento por ser así pero... acabamos de irnos y estoy tan asustada, que pienso que con bromas todo pasará...-Se excusa Angy.
-Y yo siento por ser tan capulla, suelo reaccionar así-Contesta con una débil sonrisa.

Angy se limita a responderle con otra triste sonrisa, y posa sus ojos de nuevo en el firmamento.

-Tenemos que encontrar una carretera, tiene que haber algo por aquí, si no vamos a volvernos loca.-Dice Lucía perdiendo la paciencia a cada segundo.

De repente los guardianes vuelve totalmente tranquilos cosa que significa que han conseguido salirse con la suya, esta vez, es Evelynne la que se levanta dispuesta a llevar a cabo la idea de Lucía y salir en busca de algo que las pueda llevar a un pueblo.

-¿Quién va? -exclama Angy, tratando de mirar a todos lados al mismo tiempo por si se tratara de una trampa.
-¡Oh venga ya! ¿Ahora jugamos al escondite o qué?
-¿De que cojones hablas?-Protesta un chico detrás de un arbusto.

Angy suelta un gritito ahogado, como si hubieran aplastado un ratón, típico de cuando se asusta.
Las chicas se tensan, el chico parecía inofensivo pero aún así no podían fiarse se tensaron más aún cuando otros dos aparecieron detrás del primero y....espera....¿Donde están sus camisetas?

-Son violadores, ¡corred!-grita Angy tratando de salir corriendo pero Evelynne le da la vuelta girándola para volverla al mismo sitio.

Evelynne y Lucía la miran como si no se creyeran lo acababan de escuchar, ahora incapaces de mirar a los chicos por el ridículo que acababan de hacer.
Los chicos las miraban indecisos, sin saber si sentirse insultados o simplemente ignorar a la chica que parecía histérica y centrarse en la razón por la cual estaban en mitad del bosque a las tantas de la noche.

-¿Tenías que cagarla de esa forma?-Dice Evelynne a su amiga en un susurro.
-Eres idiota-Le susurra Lucía a su otro oído.
-Buaaaah, pero es qué no es normal que aparezcan tres tíos así de rápido. -dice en tono triste con voz de niña pequeña.
-¡Mira quien fue ha hablar!-Grita el pelirrojo contraatacando

-A ver tranquilicémonos.-Interviene otro de los chicos-Soy Cristianno y estos son Lucas y Castiel.
-¿Que hacemos?-Susurra Evelynne a Lucía ignorando a Angy antes de que suelte otra idiotez.
-No se si podemos fiarnos de ellos-Contesta su amiga.
-¿Hola?-Grita Lucas.-Estamos aquí, chicas por si no os habéis dado cuenta
-Claro que te veo idiota-Contesta Lucía frustrada.
-Ah si... Hola...

Esta vez es Angy la que le da un codazo a Lucía por su malos genios intentando calmarla.

-¿Sabéis si hay algún pueblo o algo cerca?-Pregunta Angy aparentemente calmada.
-Nos hemos perdido-Añade Evelynne rápidamente.

Las chicas estaban llenas de arañazos y algunas machas de sangre debido a la carrera de antes, además de su aspecto asustado y alerta, las chicas estaban en su peor aspecto delante de los chicos más guapos del mundo.

-Sí, es solo que... Es algo urgente...-Dice Evelynne nerviosa y ajustándose los guantes que ocultan su magia.

Lucía imita el gesto de su amiga, ya que no quiere quemar a nadie ni a nada.
Las tres chicas miran hacia sus espaldas, asegurándose de que sus guardianes no corren peligro, suspiran aliviadas cuando ven un el dedo pulgar de Olaf alzarse, vuelven a encarar a los chicos.

Los chicos se miran entre ellos un momento algo confusos y desconfiados cuando al fin Lucas decide adelantarse y responder a las nerviosas chicas

-Si seguís unos cuantos minutos más caminando todo recto llegaréis sin problemas.

Todo parecía fácil, según las indicaciones de aquel tal Lucas, pero el dilema era como sacar a un muñeco de nieve viviente una gata con fuego en la cola y un tigre blanco sin levantar las sospechas de aquellos extraños.

-Bueno pues gracias-Agradece Lucía esperando a que los chicos se fueran.

Las chicas se miran entre si, al ver que los chicos no se movían, intentando hallar una solución, si estos chicos las pillaban seria su fin, todos aquellos años ocultando su secreto a sus padres para que ahora unos niñatos lo fastidien. Lucía con un leve movimiento de su mano hizo que algunas ramas cayesen a sus espaldas llamando su atención, en esos minutos de confusión los guardianes corrieron obedeciendo las indicaciones de Lucía y las chicas fueron tras ellos solo que algo menos rápido para no levantar sospechas.

Y como lo dijo Lucas, después de unos diez minutos aproximadamente divisaron un pueblo pero les gustó más la casita de aspecto rural que había a las afueras de este, por fuera parecía algo vieja y desgastada pero con esfuerzo y trabajo se podría arreglar, solo faltaba ver el interior, si es que tenían suerte y estaba deshabitada.

-Por fin algo de suerte-Suspira Lucía aliviada.
-¿No crees que no ha sido suerte encontrarnos con esos chicos?-Cuestiona Evelynne emocionada.
-¡Nos podrían a ver pillado!-Contraataca Lucía.
-Da igual-Responde Angy.-Estaban muy buenos.
-Creo que correr mucho tiempo te afecta.-Declara Evelynne.
-¡Déjame! He visto como mirabas al pelirrojo.-Responde canturreando.
-Yo no estaba mirando a nadie, idiota. Díselo a ella que no le quitaba la vista a Lucas.
-A mí no me metas.-Grita Lucía.

Las chicas se siguieron peleando durante un rato.

-¿Vais a entrar?-Pregunta Olaf aburrido y sentado en el suelo.
-Juro por Dios, que si sigues hablando así de repente apareciendo de la nada vas a arder como una salchicha.-Amenaza Lucía asustada mientras Angy se ríe.
-No se te ocurra amenazar a mi muñeco otra vez.
-Vamos Evelynne era una broma.-Dice sacandole la lengua, a Lucía le encantaba sacar de quicio a su amiga.

Tras un duelo absurdo de miradas asesinas entre las tres chicas, Angy se entrometió sin tener nada que ver...
Deciden entrar en la casa, esta algo estropeado, algunos muebles habrá que cambiarlos pero la casa parecía habitable, además estaba separada del pueblo lo que les daba la ventaja de poder controlar sus habilidades sin que nadie las pillase.

-¿Se supone que vamos a vivir aquí?-Pregunta Angy pasando el dedo sobre una mesa y arrastrando polvo.
-No nos queda otra.-Contesta Lucía encogiéndose de hombros
-No esta tan mal.-Intenta animarlas Evelynne.-Animaros lo primero será limpiar.
-No se te ocurra a llamar a ardillas como Blanca nieves, Angy.-Alega Lucía con una sonrisa burlona.
-Ja ja que gracia ¿no?-Contesta la otra algo molesta
-Yo puedo quemar lo que no nos haga falta, así no tendremos que cargar con ello al vertedero.-Propone Lucía
-Olaf me puede ayudar con los cuartos.-Dice Evelynne.

La chicas empiezan a limpiar, Angy llama a algunos de sus amigos y comienzan a barrer, limpiar los muebles incluso algunos de ellos le llevan los muebles más estropeados a Lucía al jardín para que ella los vaya quemando junto con Kirara, mientras en el piso de arriba Evelynne y Olaf se encargan de airear los dormitorios y comprobar si están en buen estado, estuvieron casi toda la madrugada limpiando y hubieran seguido si las sirenas de la policía no las hubiese interrumpido.

-¿Es la policía? ¿Qué hacen aquí?-Pregunta Angy.
-Es imposible que nos hayan pillado, no hemos hecho nada.-Suspira Lucía.
-¿Estás segura de que no hemos hecho...nada?-Dice Evelynne mirando a la chica.
-¿Me estás acusando de algo?-Pregunta la otra enfadada-¡¡Mierda!!, estaba quemando muebles en el jardín.
-¿¡Qué has hecho qué!?-Gritan las otras dos histéricas
-Pensé que nadie se iba a dar cuenta.-Contesta encogiéndose de hombros
-¡¿Como no se iban a dar cuenta?! Estamos en medio del bosque y que una columna de humo aparezca es de lo mas normal...-Añade Angy con sarcasmo.
-Mierda, mierda... Olaf, Kirara, Thunderay. Seguidme no podemos dejar que os vean, encargaros de ellos ahora vuelvo.-Dice Evelynne tomando a Kirara en brazos y subiendo las escaleras hacia el segundo piso, seguida de los otros dos guardianes.
-A ver Angy tranquilidad, si no sabes que decir dejame hablar a mí ¿de acuerdo?-Pregunta Lucía nerviosa mientras Angy asiente frenética.

No les dio tiempo reaccionar uno de los policías tiro la puerta abajo de una patada, cosa que hizo que Lucía enfureciese ¿por qué no podían abrir como personas normales?

-Whoa Whoa agentes, relájense.-Pide Lucía poniéndose delante de ellos

Evelynne cierra la puerta dejando a los guardianes a cargo de Olaf, cuando un estruendo en el piso de abajo llama su atención.

-¿Qué ha pasado?-Dice bajando las escaleras de dos en dos.
-Nada que no podamos arreglar.-Responde Angy intentando aparentar tranquilidad.
-Espero que esto lo pague el seguro.-Murmulla Lucía comenzando a mentir a los policías.
-Se puede saber que hacéis aquí?-Pregunta el comisario, que parecía estar al cargo.

Era gordo y bajito y aunque su cara parecía pertenecer a una de las personas más amables del mundo su voz decía todo lo contrario, por muy buenas mentirosas que fuesen las chicas no saldrían de esta fácilmente.

-No, esa no es la cuestión. La pregunta es, ¿de dónde han salido ustedes y por qué tiran una puerta abajo sin saber si alguien habita esta casa? Podía haber habido algún herido, ¿que clase de policías son ustedes?-Pregunta Evelynne siguiéndole la corriente a su amiga.

El comisario arquea una ceja claramente ofendido por los comentarios o criticas de aquella chica, aún así Evelynne tenía razón y si la policía decidía ponerse en plan chulo las chicas podían hacerlo, mucho mejor que ellos ellas jugaban a este juego toda su vida.

Tras el comisario se alza una sombra, alta y delgada; comparada con la del comisario, esbelta.
Un muchacho, joven cercano a la edad de las protagonistas, de cabello castaño brillante y ojos verdes se abre paso entre los hombres.

-Lo siento señoritas, estoy seguro de que no era su intención molestarlas. Están bien, ¿cierto?
-Por los pelos.-Contesta Lucía inspeccionando al nuevo desconocido.
-Lo que mi amiga quiere decir es que, estamos bien.-Dice Evelynne pisando a Lucía.

Lucía poniendo los ojos en blanco, decide dejarle la situación a Evelynne pero no deja de estar en guardia, no le caen bien estas personas, aunque ella siempre era así de desconfiada.
Por el contrario a Evelynne el joven le resultaba agradable, lejos del mal comportamiento de su jefe; él, al menos, tuvo la amabilidad de preguntar como se encontraban. Aunque ella suele confiar en las personas más rápido que su amiga.
Angy por otra parte, estaba en medio de las dos, ella era el punto intermedio y sin ella sospechaba que las dos chicas ya se hubiesen matado entre ellas ya que eran dos polos opuestos, nunca mejor dicho. A ella el muchacho le resultaba amable pero eso no era razón para confiar en él.
El caso era que si salían de esta después llegaría la pelea del siglo decidiendo si debían confiar en él o no, y eso la desanimaba mucho.

-Soy Hans, no se preocupe. El seguro se encargará de la puerta, y si no me encargare yo de arreglársela o pagarla.-Dice el joven sonriendo.
-Es usted muy amable señor...-Le mira Angy.
-No son de aquí ¿verdad?-Pregunta al fin el comisario cortante mandando por el retrete toda la amabilidad de aquel chico
-La verdad es que no.-Responde Lucía-Somos.....estudiantes de intercambio.

Las otras dos chicas la miran con los ojos abiertos como platos, ahora tocaba improvisar sobre aquella mentira, al menos, lo habían intentado.

-No os creo, es muy extraño...-Alega el comisario sacándola las esposas.-Acompañadnos a comisaría.
-Lo siento jefe, pero yo si las creo.-Hans se interpuso en medio de las chicas.-Es su primera vez aquí y han cometido un error. No hay porque recurrir a esas medidas.
-Pero... Volvamos chicos, luego hablaré contigo Hans.

La policía salió de su casa, pero la última mirada del comisario les dejó un mensaje claro a las chicas:
Siempre iba a mantener un ojo en ellas y no les iba a pesar ni una más.
Por otro lado el joven se quedo allí con ellas sin saber que decir.

-Parece que te hemos causado un problema.-Dice Evelynne.
-No se preocupe.-Se ríe Hans.-En una hora se le olvidará, la edad...
-Deja de hablarnos de usted por favor, somos de tu edad-Añade Lucia siendo algo más amable
-Si, me haces sentir como una abuela.-Ríe Angy
-Lo siento, culpa de la escuela de policías.-Dice llevándose la mano a la cabeza.

De repente se escucho un gran estruendo arriba y las chicas supieron lo que estaba pasando al instante, a los guardianes se le estaba acabando la paciencia y posiblemente estaban intentando matarse los unos a los otros, al fin y al cabo eran como sus dueñas, se llevaban algo mal pero se querían.
El chico miró a las escaleras preocupado mientras que el único pensamiento de las chicas era sacarlo de allí tan rápido como fuese posible.

-No es nada.-Ríe Evelynne.-Se habrá caído algo. ¿Te importa que te acompañe?-Dice Evelynne ganando tiempo, Hans asiente y cuando estan apunto de salir señala con la mirada hacía arriba y sus amigas salen corriendo hacia el piso de arriba.