sábado, 11 de enero de 2014

Capitulo 1 : Parte 1

Las chicas corrían sin apenas aire que les llegase a los pulmones. El aire era gélido en el bosque, allí donde las chicas huían para evitar su muerte. No tenían miedo de perderse si no de lo que las perseguía, sus vidas corrían peligro pero eso no era lo más importantes, es más el plan era ese.
La seguridad de su familia no estaba asegurada con ellas a su lado, necesitaban alejarse y por mucho que doliese era lo correcto. De fondo a parte de sus respiraciones lo único que se escuchaban eran las ramas y hojas que crujían bajo sus pies y los de sus guardianes : Olaf, Kirara y Thunderay.
Bañados por la luz de la luna, por fin los incesantes pasos entre las ramas caídas, raíces y hojas del bosque cesaron aunque las respiraciones entrecortadas continuaron.

-Hey...¡Parad! No puedo más, creo que me da algo malo.
-Buena...idea....
-¿Creéis...que han dejado...de seguirnos? No quiero...seguir corriendo.
-Me da que sí... creo que incluso Slenderman nos habría perdido la pista corriendo de esta manera...
-No creas.-Ríe Evelynne.
-Kirara ve a dar una vuelta y asegúrate de que no estan cerca anda
-Acompáñala Olaf.
-Estamos jodidas, en medio de un bosque en la nada, sin nada ¿Que hacemos ahora?-Dice mientras Olaf, Kirara y Thunderay empiezan el rastreo
-No tenemos comida. La nariz de Olaf no cuenta.-Dice Evelynne señalando a su guardián mientras este se aleja.
-Buscar refugio. Es decir... podemos buscar una cueva, ¿no?
-¿En serio? ¿Una cueva?-Pregunta incrédula la chica con mechas rojizas.
-Nunca se sabe lo que puede encontrarse...En fin, en los juegos de miedo suele haber un sitio donde
esconderse, y como hay muchas rocas por allá... Igual es una oportunidad.-Dice Angy con una sonrisa inocente.
-No estamos en un juego-Dice Lucía empezando a perder la paciencia.
-Si esto fuera un juego de miedo ya estaríamos muertas.-Responde Evelynne y luego suspira.-Deja de pensar en controles y comienza a entender que esto es más serio. No tenemos mapa, estamos absolutamente perdidas en un bosque alejado de la mano de Dios.
-Dios por fin alguien con lógica.-Contesta Lucía.

Angy abre la boca varias veces tratando de pensar en una buena contestación, para abandonar instantes después y mirar a las estrellas como si ellas le fueran a decir una solución.
Sus amigas imitan su gesto sentadose en el suelo a la espera de que sus guardianes vuelvan.

-Lo siento por ser así pero... acabamos de irnos y estoy tan asustada, que pienso que con bromas todo pasará...-Se excusa Angy.
-Y yo siento por ser tan capulla, suelo reaccionar así-Contesta con una débil sonrisa.

Angy se limita a responderle con otra triste sonrisa, y posa sus ojos de nuevo en el firmamento.

-Tenemos que encontrar una carretera, tiene que haber algo por aquí, si no vamos a volvernos loca.-Dice Lucía perdiendo la paciencia a cada segundo.

De repente los guardianes vuelve totalmente tranquilos cosa que significa que han conseguido salirse con la suya, esta vez, es Evelynne la que se levanta dispuesta a llevar a cabo la idea de Lucía y salir en busca de algo que las pueda llevar a un pueblo.

-¿Quién va? -exclama Angy, tratando de mirar a todos lados al mismo tiempo por si se tratara de una trampa.
-¡Oh venga ya! ¿Ahora jugamos al escondite o qué?
-¿De que cojones hablas?-Protesta un chico detrás de un arbusto.

Angy suelta un gritito ahogado, como si hubieran aplastado un ratón, típico de cuando se asusta.
Las chicas se tensan, el chico parecía inofensivo pero aún así no podían fiarse se tensaron más aún cuando otros dos aparecieron detrás del primero y....espera....¿Donde están sus camisetas?

-Son violadores, ¡corred!-grita Angy tratando de salir corriendo pero Evelynne le da la vuelta girándola para volverla al mismo sitio.

Evelynne y Lucía la miran como si no se creyeran lo acababan de escuchar, ahora incapaces de mirar a los chicos por el ridículo que acababan de hacer.
Los chicos las miraban indecisos, sin saber si sentirse insultados o simplemente ignorar a la chica que parecía histérica y centrarse en la razón por la cual estaban en mitad del bosque a las tantas de la noche.

-¿Tenías que cagarla de esa forma?-Dice Evelynne a su amiga en un susurro.
-Eres idiota-Le susurra Lucía a su otro oído.
-Buaaaah, pero es qué no es normal que aparezcan tres tíos así de rápido. -dice en tono triste con voz de niña pequeña.
-¡Mira quien fue ha hablar!-Grita el pelirrojo contraatacando

-A ver tranquilicémonos.-Interviene otro de los chicos-Soy Cristianno y estos son Lucas y Castiel.
-¿Que hacemos?-Susurra Evelynne a Lucía ignorando a Angy antes de que suelte otra idiotez.
-No se si podemos fiarnos de ellos-Contesta su amiga.
-¿Hola?-Grita Lucas.-Estamos aquí, chicas por si no os habéis dado cuenta
-Claro que te veo idiota-Contesta Lucía frustrada.
-Ah si... Hola...

Esta vez es Angy la que le da un codazo a Lucía por su malos genios intentando calmarla.

-¿Sabéis si hay algún pueblo o algo cerca?-Pregunta Angy aparentemente calmada.
-Nos hemos perdido-Añade Evelynne rápidamente.

Las chicas estaban llenas de arañazos y algunas machas de sangre debido a la carrera de antes, además de su aspecto asustado y alerta, las chicas estaban en su peor aspecto delante de los chicos más guapos del mundo.

-Sí, es solo que... Es algo urgente...-Dice Evelynne nerviosa y ajustándose los guantes que ocultan su magia.

Lucía imita el gesto de su amiga, ya que no quiere quemar a nadie ni a nada.
Las tres chicas miran hacia sus espaldas, asegurándose de que sus guardianes no corren peligro, suspiran aliviadas cuando ven un el dedo pulgar de Olaf alzarse, vuelven a encarar a los chicos.

Los chicos se miran entre ellos un momento algo confusos y desconfiados cuando al fin Lucas decide adelantarse y responder a las nerviosas chicas

-Si seguís unos cuantos minutos más caminando todo recto llegaréis sin problemas.

Todo parecía fácil, según las indicaciones de aquel tal Lucas, pero el dilema era como sacar a un muñeco de nieve viviente una gata con fuego en la cola y un tigre blanco sin levantar las sospechas de aquellos extraños.

-Bueno pues gracias-Agradece Lucía esperando a que los chicos se fueran.

Las chicas se miran entre si, al ver que los chicos no se movían, intentando hallar una solución, si estos chicos las pillaban seria su fin, todos aquellos años ocultando su secreto a sus padres para que ahora unos niñatos lo fastidien. Lucía con un leve movimiento de su mano hizo que algunas ramas cayesen a sus espaldas llamando su atención, en esos minutos de confusión los guardianes corrieron obedeciendo las indicaciones de Lucía y las chicas fueron tras ellos solo que algo menos rápido para no levantar sospechas.

Y como lo dijo Lucas, después de unos diez minutos aproximadamente divisaron un pueblo pero les gustó más la casita de aspecto rural que había a las afueras de este, por fuera parecía algo vieja y desgastada pero con esfuerzo y trabajo se podría arreglar, solo faltaba ver el interior, si es que tenían suerte y estaba deshabitada.

-Por fin algo de suerte-Suspira Lucía aliviada.
-¿No crees que no ha sido suerte encontrarnos con esos chicos?-Cuestiona Evelynne emocionada.
-¡Nos podrían a ver pillado!-Contraataca Lucía.
-Da igual-Responde Angy.-Estaban muy buenos.
-Creo que correr mucho tiempo te afecta.-Declara Evelynne.
-¡Déjame! He visto como mirabas al pelirrojo.-Responde canturreando.
-Yo no estaba mirando a nadie, idiota. Díselo a ella que no le quitaba la vista a Lucas.
-A mí no me metas.-Grita Lucía.

Las chicas se siguieron peleando durante un rato.

-¿Vais a entrar?-Pregunta Olaf aburrido y sentado en el suelo.
-Juro por Dios, que si sigues hablando así de repente apareciendo de la nada vas a arder como una salchicha.-Amenaza Lucía asustada mientras Angy se ríe.
-No se te ocurra amenazar a mi muñeco otra vez.
-Vamos Evelynne era una broma.-Dice sacandole la lengua, a Lucía le encantaba sacar de quicio a su amiga.

Tras un duelo absurdo de miradas asesinas entre las tres chicas, Angy se entrometió sin tener nada que ver...
Deciden entrar en la casa, esta algo estropeado, algunos muebles habrá que cambiarlos pero la casa parecía habitable, además estaba separada del pueblo lo que les daba la ventaja de poder controlar sus habilidades sin que nadie las pillase.

-¿Se supone que vamos a vivir aquí?-Pregunta Angy pasando el dedo sobre una mesa y arrastrando polvo.
-No nos queda otra.-Contesta Lucía encogiéndose de hombros
-No esta tan mal.-Intenta animarlas Evelynne.-Animaros lo primero será limpiar.
-No se te ocurra a llamar a ardillas como Blanca nieves, Angy.-Alega Lucía con una sonrisa burlona.
-Ja ja que gracia ¿no?-Contesta la otra algo molesta
-Yo puedo quemar lo que no nos haga falta, así no tendremos que cargar con ello al vertedero.-Propone Lucía
-Olaf me puede ayudar con los cuartos.-Dice Evelynne.

La chicas empiezan a limpiar, Angy llama a algunos de sus amigos y comienzan a barrer, limpiar los muebles incluso algunos de ellos le llevan los muebles más estropeados a Lucía al jardín para que ella los vaya quemando junto con Kirara, mientras en el piso de arriba Evelynne y Olaf se encargan de airear los dormitorios y comprobar si están en buen estado, estuvieron casi toda la madrugada limpiando y hubieran seguido si las sirenas de la policía no las hubiese interrumpido.

-¿Es la policía? ¿Qué hacen aquí?-Pregunta Angy.
-Es imposible que nos hayan pillado, no hemos hecho nada.-Suspira Lucía.
-¿Estás segura de que no hemos hecho...nada?-Dice Evelynne mirando a la chica.
-¿Me estás acusando de algo?-Pregunta la otra enfadada-¡¡Mierda!!, estaba quemando muebles en el jardín.
-¿¡Qué has hecho qué!?-Gritan las otras dos histéricas
-Pensé que nadie se iba a dar cuenta.-Contesta encogiéndose de hombros
-¡¿Como no se iban a dar cuenta?! Estamos en medio del bosque y que una columna de humo aparezca es de lo mas normal...-Añade Angy con sarcasmo.
-Mierda, mierda... Olaf, Kirara, Thunderay. Seguidme no podemos dejar que os vean, encargaros de ellos ahora vuelvo.-Dice Evelynne tomando a Kirara en brazos y subiendo las escaleras hacia el segundo piso, seguida de los otros dos guardianes.
-A ver Angy tranquilidad, si no sabes que decir dejame hablar a mí ¿de acuerdo?-Pregunta Lucía nerviosa mientras Angy asiente frenética.

No les dio tiempo reaccionar uno de los policías tiro la puerta abajo de una patada, cosa que hizo que Lucía enfureciese ¿por qué no podían abrir como personas normales?

-Whoa Whoa agentes, relájense.-Pide Lucía poniéndose delante de ellos

Evelynne cierra la puerta dejando a los guardianes a cargo de Olaf, cuando un estruendo en el piso de abajo llama su atención.

-¿Qué ha pasado?-Dice bajando las escaleras de dos en dos.
-Nada que no podamos arreglar.-Responde Angy intentando aparentar tranquilidad.
-Espero que esto lo pague el seguro.-Murmulla Lucía comenzando a mentir a los policías.
-Se puede saber que hacéis aquí?-Pregunta el comisario, que parecía estar al cargo.

Era gordo y bajito y aunque su cara parecía pertenecer a una de las personas más amables del mundo su voz decía todo lo contrario, por muy buenas mentirosas que fuesen las chicas no saldrían de esta fácilmente.

-No, esa no es la cuestión. La pregunta es, ¿de dónde han salido ustedes y por qué tiran una puerta abajo sin saber si alguien habita esta casa? Podía haber habido algún herido, ¿que clase de policías son ustedes?-Pregunta Evelynne siguiéndole la corriente a su amiga.

El comisario arquea una ceja claramente ofendido por los comentarios o criticas de aquella chica, aún así Evelynne tenía razón y si la policía decidía ponerse en plan chulo las chicas podían hacerlo, mucho mejor que ellos ellas jugaban a este juego toda su vida.

Tras el comisario se alza una sombra, alta y delgada; comparada con la del comisario, esbelta.
Un muchacho, joven cercano a la edad de las protagonistas, de cabello castaño brillante y ojos verdes se abre paso entre los hombres.

-Lo siento señoritas, estoy seguro de que no era su intención molestarlas. Están bien, ¿cierto?
-Por los pelos.-Contesta Lucía inspeccionando al nuevo desconocido.
-Lo que mi amiga quiere decir es que, estamos bien.-Dice Evelynne pisando a Lucía.

Lucía poniendo los ojos en blanco, decide dejarle la situación a Evelynne pero no deja de estar en guardia, no le caen bien estas personas, aunque ella siempre era así de desconfiada.
Por el contrario a Evelynne el joven le resultaba agradable, lejos del mal comportamiento de su jefe; él, al menos, tuvo la amabilidad de preguntar como se encontraban. Aunque ella suele confiar en las personas más rápido que su amiga.
Angy por otra parte, estaba en medio de las dos, ella era el punto intermedio y sin ella sospechaba que las dos chicas ya se hubiesen matado entre ellas ya que eran dos polos opuestos, nunca mejor dicho. A ella el muchacho le resultaba amable pero eso no era razón para confiar en él.
El caso era que si salían de esta después llegaría la pelea del siglo decidiendo si debían confiar en él o no, y eso la desanimaba mucho.

-Soy Hans, no se preocupe. El seguro se encargará de la puerta, y si no me encargare yo de arreglársela o pagarla.-Dice el joven sonriendo.
-Es usted muy amable señor...-Le mira Angy.
-No son de aquí ¿verdad?-Pregunta al fin el comisario cortante mandando por el retrete toda la amabilidad de aquel chico
-La verdad es que no.-Responde Lucía-Somos.....estudiantes de intercambio.

Las otras dos chicas la miran con los ojos abiertos como platos, ahora tocaba improvisar sobre aquella mentira, al menos, lo habían intentado.

-No os creo, es muy extraño...-Alega el comisario sacándola las esposas.-Acompañadnos a comisaría.
-Lo siento jefe, pero yo si las creo.-Hans se interpuso en medio de las chicas.-Es su primera vez aquí y han cometido un error. No hay porque recurrir a esas medidas.
-Pero... Volvamos chicos, luego hablaré contigo Hans.

La policía salió de su casa, pero la última mirada del comisario les dejó un mensaje claro a las chicas:
Siempre iba a mantener un ojo en ellas y no les iba a pesar ni una más.
Por otro lado el joven se quedo allí con ellas sin saber que decir.

-Parece que te hemos causado un problema.-Dice Evelynne.
-No se preocupe.-Se ríe Hans.-En una hora se le olvidará, la edad...
-Deja de hablarnos de usted por favor, somos de tu edad-Añade Lucia siendo algo más amable
-Si, me haces sentir como una abuela.-Ríe Angy
-Lo siento, culpa de la escuela de policías.-Dice llevándose la mano a la cabeza.

De repente se escucho un gran estruendo arriba y las chicas supieron lo que estaba pasando al instante, a los guardianes se le estaba acabando la paciencia y posiblemente estaban intentando matarse los unos a los otros, al fin y al cabo eran como sus dueñas, se llevaban algo mal pero se querían.
El chico miró a las escaleras preocupado mientras que el único pensamiento de las chicas era sacarlo de allí tan rápido como fuese posible.

-No es nada.-Ríe Evelynne.-Se habrá caído algo. ¿Te importa que te acompañe?-Dice Evelynne ganando tiempo, Hans asiente y cuando estan apunto de salir señala con la mirada hacía arriba y sus amigas salen corriendo hacia el piso de arriba.

5 comentarios:

  1. Vaya... un buen comienzo :). Me ha gustado mucho esta nueva entrada.
    ¡Nos vemos!

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  2. ¡Hola! Soy Lourdes. Gracias por visitar mi blog, ya sigo tu historia. Muy interesante. Un beso grande.

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  3. Graciiias!! Me alegro mucho de que os haya gustado!!

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  4. Hola chicas! tiene un buen comienzo! =)

    un besoo

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  5. ola, gracias por haberte pasado por mi blog,
    un buen comienzo sin duda :) , seguiré leyendo!! bss

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